Pese a su gran tamaño, los radiotelescopios individuales tienen una resolución espacial mucho menor que un telescopio óptico. La solución: interconectarlos para simular un telescopio aun más grande. Esta imagen ilustra la ubicación de los telescopio del "Very Large Baseline Array" de los EEUU que tiene radiotelescopios repartidos hasta los extremos de su territorio. Así se logra un telescopio con un diámetro efectivo de muchos miles de kilómetro. Ahora la resolución espacial incluso supera la del Telescopio Espacial Hubble por un factor de cien. Para lograr esta resolución, los datos de los radiotelescopios es procesada en una computadora central especializada que logra interconectar las señales como si fuera un solo observatorio. Con ello se observa, entre otras cosas, los chorros de gas que emergen del ambiente de los agujeros negros en los cuásares.
Esta ilustración aparecerá en un artículo titulado "Los Agujeros Negros Supermasivos" publicado en la revista "Investigación y Ciencia" (versión española de "Scientific American") por J.L. Gómez y W. Steffen.
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